jueves, 8 de noviembre de 2012

Disciplina o autodisciplina. Segunda parte

Cuando me propuse comenzar con este gabinete, cuando por fin decidí que era el momento de hacer lo que en realidad me gusta, hice un plan, programé mi mente para encontrar los mejores caminos, investigué y sigo investigando cómo desarrollar mi proyecto y que se convierta en una realidad (y en mi principal fuente de ingresos), en lugar de ser como hasta el momento una actividad inconstante y relegada por otras.

Y una vez que comencé a trabajar, aparecieron los miedos, las dudas, los obstáculos que mi subconsciente me pone en el camino. Constantemente los desarmo, diariamente reviso el plan, aprendo cosas nuevas.

El objetivo es que sea una realidad en enero de 2013, y para ello tiene que estar listo para antes del fin del mundo (según los últimos agoreros interpretadores de Mayas, será el 21 de diciembre de 2012, a eso de mediodía, hora de Centro América, minuto arriba o abajo). De esta manera en el nuevo mundo tendré todo listo.

Y es que a veces las dificultades de continuar son síntoma de un miedo, que puede ser al fracaso, a no hacerlo perfecto o a la mediocridad (todo o nada), al rechazo, a los riesgos, a lo que pensarán los demás, en especial nuestros amigos y familia.

Algunas actitudes negativas pueden ser las siguientes, y pueden ser combatidas con las herramientas que describo:

Derrotismo:

- Visualización del objetivo como conseguido para reeditar la emoción.

- Verse con el objetivo logrado, con detalle.

- Afirmaciones escritas en 1ª, 2ª y 3ª persona, en tiempo presente y en positivo:

            Yo…estoy consiguiendo mi meta.

            Tú…estás logrando tu objetivo.

            (pon aquí tu nombre) está consiguiendo lo que quiere.

Perfeccionismo, miedo a la mediocridad:

- Dividir la tarea en porciones.

- Establecer u sistema de recompensas (elogio personal, pactos con uno mismo escritos, pasos graduales a recompensar desde el comienzo, lista de recompensas).

Idea de que conseguir las cosas es muy costoso, de que hay que sufrir:

- Hay que buscar la “Zona de incomodidad”. No se trata de sufrir, de pasarlo mal, sino de encontrar un punto en el que salgamos de la absoluta comodidad que supone no cambiar nada para dirigirnos hacia lo deseado. Se trata de encontrar un punto de equilibrio entre la incomodidad que supone el esfuerzo y el sentimiento de “sentirse realizados” por estar alcanzando los objetivos.

Miedo a la catástrofe:es la idea negativa de que todo va a salir mal, que un fallo va a hecer que tengamos problemas y los demás nos reprochen lo que hemos hecho mal.

- Es una idea de anticipación negativa que no tiene fundamento de realidad, tan solo es un miedo más

- Haz una Hoja de Objetivos concretos, ver cómo se van logrando cada uno de ellos.

- Manten tus pensamientos exclusivamente positivos, elimina los negativos en cuanto los detectes. Recuerda que los pensamientos negativos igual que el enfado o los sentimientos de minusvaloración o de depresión, se realimentan, y es fácil encontrarse en una espiral en la que esos sentimientos van creciendo de forma incontrolada. Son pensamientos y sentimientos que no nos interesan, no nos sirven para nada y podemos eliminarlos sin más, sin piedad con ellos.

Seguro que estas ideas no cubren todas las posibilidades, no lo intento (cuando escriba un libro lo haré de forma más completa, pero por ahora esta es una meta que se encuentra separada del momento actual). Así que si tenéis dudas, como siempre, preguntad sin miedo en gabinete.sumar@gmail.com.