miércoles, 13 de noviembre de 2013

Volviendo desde el futuro ideal

Hoy te voy a proponer un ejercicio.

Es sencillo de realizar y te proporciona mucha información sobre ti mismo.

Comienza por una relajación. En este blog encontrarás una guía de cómo hacer una relajación. Pero voy a transcribirla después, junto con las instrucciones de este ejercicio.

Durante la relajación, entrarás en un lugar ideal de descanso y seguridad, un lugar que sólo tú conoces. Entonces encontrarás una máquina del tiempo que te transportará hacia el futuro, tres, cinco o diez años, como prefieras.

Una vez en el futuro te verás en esa situación ideal que deseas alcanzar, profesional y personalmente. Todo es exactamente como tú querías que fuera.

Podrás preguntar a tu yo futuro cómo ha llegado hasta allí, que es lo último que ha hecho, y desde el futuro volverás sobre tus pasos para comprobar qué has ido haciendo, hasta llegar hasta el momento presente.

Entonces saldrás de tu lugar de descanso, de tu estado de relajación, y podrás apuntar todo lo que vas a hacer, pero sobre todo, el primer paso.

Vamos a comenzar.

Toma asiento. Mantén los pies apoyados paralelos, la espalda recta y si lo deseas deja caer levemente la cabeza hacia delante o bien apóyala en el respaldo del asiento si es lo suficientemente alto, no es necesario modificar su vestimenta, se puede alcanzar un buen nivel de relajación con ropa normal.

Las siguientes instrucciones las puedes grabar o puedes colaborar con alguien para que te sirva de guía.

“Cierra los ojos suavemente. No trates de pensar en nada, pero tampoco luches contra los pensamientos que te vengan a la cabeza.

Inspira y expira suavemente. Entre inspiración y expiración deja pasar unos segundos con el aire dentro. No llenes los pulmones completamente, solo haz inspiraciones normales.

Después de tres o cuatro inspiraciones intenta visualizar el número diez durante una inspiración, si no lo consigues simplemente dilo para ti.

En la siguiente inspiración haz lo mismo con el número nueve, expira suavemente, muy despacio. Ahora inspira con el número ocho, expira suavemente. Ahora inspira con el número siete, expira suavemente. Ahora inspira con el número seis, expira suavemente.

Ahora inspira con el número cinco, expira suavemente.

Ahora inspira con el número cuatro, expira suavemente.

Ahora inspira con el número tres, expira suavemente.

Ahora inspira con el número dos, expira suavemente.

Ahora inspira con el número uno, expira suavemente.

Llegado ese momento trata de imaginar tu cabeza, el pelo, la frente, las mejillas, las mandíbulas, deja caer la mandíbula inferior ligeramente. Deja que los párpados estén cerrados suavemente, sin apretarlos.

Una sensación de ligero calor recorre tu cabeza y llega hasta el cuello; el cuello se relaja y la cabeza cae si no lo había hecho ya.

El calor llega hasta los hombros que también se relajan y caen.

Piensa ahora en tu brazo izquierdo, siente ese calor relajante que se extiende desde el hombro hasta el codo, y de allí hasta el dedo corazón. Toda la mano está caliente ahora, y relajada.

Piensa ahora en tu brazo derecho, sienta ese calor relajante que se extiende desde el hombro hasta el codo, y de allí hasta el dedo corazón. Toda la mano está caliente ahora, y relajada.

La parte superior de la espalda toma temperatura suavemente, dejando caer la parte superior del tronco. El pecho también se relaja, la musculatura del pecho y de la espalda se han relajado.

Dentro de ti los pulmones se llenan de aire caliente rítmica y suavemente.

Siente elevarse la temperatura del abdomen, llega hasta la parte baja de la espalda. Toda la parte inferior del tronco se relaja.

Es el turno de las piernas. La pierna derecha se relaja desde el glúteo hasta la corva. Todo el muslo se relaja gracias a la temperatura que siente. La pantorrilla también se relaja con el calor. El pie derecho aumenta de temperatura y se relaja.

Ahora es el turno de la pierna izquierda que se relaja desde el glúteo hasta la corva. Todo el muslo se relaja gracias a la temperatura que siente. La pantorrilla también se relaja con el calor. El pie izquierdo aumenta de temperatura y se relaja.

Todo el cuerpo está pesado, relajado. La respiración es suave y caliente.

Imagínate delante de una escalera que baja, observa los peldaños, la barandilla, tiene quince escalones. Baja los escalones de uno en uno, contando hacia atrás lentamente según desciendes:

Quince, catorce, trece, doce, once, diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno

Estas delante de una puerta que está cerrada. Obsérvala atentamente, mira su forma, su color.

Ábrela.

Al otro lado está ese lugar especial en el que te gusta estar, ese lugar en el que sientes la más absoluta seguridad.

Comienza un paseo, camina despacio reconociendo los olores, los sonidos…

Hay un sillón, te sientas y ves unos botones en los brazos del sillón. Indican tres, cinco, diez años.

¿A qué distancia del futuro quieres ir?

Pulsa el botón.

Ahora estás viendo a tu yo futuro. Has conseguido tu sueño. Habla con tu yo futuro y pregúntale ¿cómo has llegado hasta aquí? ¿Qué es lo último que has hecho? ¿Qué nuevas habilidades tienes? ¿Qué has aprendido nuevo? ¿Cuánto te ha costado llegar hasta aquí y a qué has tenido que renunciar?

La máquina del tiempo comienza a retroceder desde el futuro hacia el presente. Puedes pararla cuando quieras para preguntar a cada yo futuro, en cada momento… tómate tu tiempo.

Cuando tú lo decidas estarás de nuevo en tu lugar ideal de seguridad. Será el momento de salir.

Ve hacia la puerta, sigue abierta, traspásala y comienza a subir la escalera. Con cada escalón estarás más cerca de despertar. Sube despacio, uno, dos, tres.

Piensa: cuando llegue arriba estaré despierto y descansado; seré capaz de afrontar el día sin alterarme, seré capaz de afrontar cualquier situación y recordaré todo lo que voy a hacer para alcanzar mi sueño, escribiré el primer paso que ya estoy dando.

Continúa subiendo, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez,

Piensa: cuando llegue arriba estaré despierto y descansado; seré capaz de afrontar el día sin alterarme, seré capaz de afrontar cualquier situación y recordaré todo lo que voy a hacer para alcanzar mi sueño, escribiré el primer paso que ya estoy dando.

Continúa subiendo, once, doce, trece, catorce, quince”     

Si has decidido hacer este ejercicio con guía, antes de comenzar convén un gesto para indicarle cuando has decidido salir de tu lugar ideal de seguridad.

El ejercicio proporciona mucha información sobre qué quieres, dónde quieres estar, cuáles son tus confianzas, cuáles son tus carencias conocidas, y cuáles son tus miedos.

Está escrito sin información de género, de manera que puedes utilizarlo cualquiera que sea el tuyo. Y por supuesto que puedes adaptarlo a tus necesidades.

Si tienes cualquier duda, no dudes en emplear los comentarios de esta entrada, o en mandarme un correo a gabinete.sumar@gmail.com.

Y si te gustó, compártelo.