miércoles, 27 de noviembre de 2013

Distorsiones y errores


Ante el mismo hecho, dos personas  extraen diferentes conclusiones. ¿qué diferencia a una persona de otra? Su mapa mental, su historia personal, su forma de pensar.

El cristal a través del que miramos la realidad hace que cada uno vea las cosas de un color.

El pensamiento, o mejor, la forma de pensar de cada uno, influye en la forma de actuar y en la forma en que nos sentimos ante un determinado hecho. El estilo de pensamiento es propio de cada uno, y a veces incluye errores, distorsiones, que hacen que frente a un estímulo exterior, actuemos de una forma u otra, o simplemente no actuemos.

Algunos de estos errores (lo son si provocan una forma de actuar o sentir que no es conforme con la realidad, pero que damos por válida) o distorsiones ya han sido tratados en el blog: etiquetas, generalización, culpa…

Otra distorsión se produce por seguir unrazonamiento emocional, es decir, por dar como cierto un pensamiento basado en una emoción: “me siento incapaz, luego soy incapaz”; “me siento culpable, luego soy culpable”.

También existe el pensamiento todo o nada, relacionado con el perfeccionismo: “si no lo hago perfecto no valdrá para nada.”

A veces filtramos la realidad, valorando solamente lo negativo, aquello que salió mal, y no fijamos la mirada en lo que funcionó, en lo que hicimos bien, en el elogio que recibimos.

Y muchas veces distorsionamos las metas a través de los “tengo que”: “tengo que adelgazar”, “tengo que trabajar más”, “tengo que estudiar más”.

Podemos preguntar ante esas obligaciones: “¿Quiero?”  y “¿Quién dice que tengo que hacer eso?”.

Como herramienta para enfrentar estas distorsiones, podemos emplear preguntas (propias o formuladas por otra persona dentro de un proceso de Coaching) que nos permitan refutar esas distorsiones, contradecir las creencias limitantes que las sustentan.

La Terapia Racional Emotiva (Alberto Ellis), y otras técnicas dentro de la Terapia Cognitivo Conductual, emplean este sistema de preguntar, para mostrar la falta de racionalidad en la creencia y en la distorsión de pensamiento.

Incluso se ha planteado que estas terapias llegan a cambiar, a modificar el funcionamiento del cerebro (www.bbc.co.uk/science/0/23590545).

Si funcionamos basando nuestras acciones en creencias, distorsiones o pensamientos erróneos, puede que no dirijamos toda nuestra capacidad hacia el fin que deseamos, y que mucha energía se pierda suponiendo que algo va a salir mal, o que no seremos capaces de hacer algo.

Si cuestionamos aquello que nos limita, tal vez descubramos que esa limitación solamente estaba dentro de nosotros, y no en la realidad.

A veces la respuesta no llega porque no encontramos la pregunta, o no queremos ver la pregunta. A veces hace falta alguien que, desde fuera, ponga en duda tus creencias.