miércoles, 20 de noviembre de 2013

Intentar, conseguir, equivocarse


En muchos procesos de Coaching, las personas a las que acompaño suelen emplear el verbo “intentar” para exponer un deseo de acción, una meta que se han marcado.

“Lo intentaré”.

Lo que les digo es que no lo intenten, que lo hagan. Porque intentar es, según el diccionario de la Real Academia, tener ánimo de hacer algo, preparar  o iniciar la ejecución de algo, procurar o pretender.

Los planes de futuro, las metas, los objetivos soñados y después convertidos en visión no se pueden quedar en una pretensión, hay que hacerlo, hay que emprender el camino, aunque no se llegue al final o nos equivoquemos en alguna de las acciones.

El “por lo menos lo habré intentado” es una declaración que puede englobar una convicción interna de fracaso, parece que en realidad se está diciendo: “ya sé que no lo voy a conseguir, pero voy a hacer algo para que no me critiques o para acallar mi conciencia”.

Las acciones tienen que venir precedidas por la convicción, por el deseo de conseguir una meta, por la motivación que da tener una visión (que es un sueño en el que nos comprometemos internamente).

Soñar es así un paso importante.

Soñar qué quieres hacer, sea cual sea tu pasado, porque, como se dice en el video que aparece a continuación, el pasado no determina tu futuro:
 

 

Es una videopresentación de un interesante libro titulado “Dónde tus sueños te lleven” de Javier Iriondo.

Y lo que el vídeo viene a resumir es que tan importante como tener una visión o un sueño es tomar una decisión.

Decisión se define como firmeza de carácter, determinación.

Continuamente estamos tomando decisiones, algunas veces en forma de inacción, de mantenernos donde estamos porque alguien nos ha dicho que nuestro sueño es imposible.

¿Imposible? Entonces tomemos la decisión de hacerlo posible, si es lo que queremos, investigando cómo hacerlo realidad.

Y una vez tomada la decisión viene el compromiso, con uno mismo y con nadie más, poniendo fecha de caducidad al sueño, para forzar su ejecución.

La decisión lleva a la acción.

Y la decisión vendrá acompañada de un objetivo, de un sueño o visión, que podemos ir acotando en pequeñas partes.

En Coaching se buscan objetivos, metas, SMART (eSpecíficas, Medibles, Alcanzables, Retadoras y esTimulantes – en una traducción de las siglas del inglés).

Específicas, porque deben ser concretas, determinadas, verbalizadas (es decir que hay que decirlas y, aún mejor, escribirlas).

Medibles, para saber cuanto hemos avanzado y cuándo las hemos obtenido.

Alcanzables para poder ver satisfechas las expectativas (si la visón o el sueño implica un objetivo muy grande, descomponerlo en pasos puede ser un camino) porque si quieres llegar a la luna de un salto y no lo consigues, tal vez sientas desilusión.

Retadoras, porque las metas fáciles no proporcionan la satisfacción que da conseguir las metas difíciles, las que nos obligan a poner todo nuestro empuje en su obtención.

Y estimulantes, porque es necesario que nos proporcionen esa satisfacción, que nos motiven internamente.

Tenemos un sueño, la decisión de alcanzarlo, una meta o varías encadenadas para ir alcanzando la visión.

Ahora hay que contarlo, porque la publicidad, la verbalización pública de nuestra meta conlleva compromiso, y “obliga” a seguir en el empeño de conseguirla.

“Yo ……. ESTOY trabajando, estudiando, aprendiendo, para alcanzar mi sueño que es…..”

La declaración pública lleva a sentir que nos hemos obligado, que nos hemos comprometido, eso sí, no hace falta contratar un anuncio a doble cara en un periódico, basta con contárselo a las personas implicadas, a quiénes nos rodean y nos importan.

Sucede que a veces las cosas no salen como pensamos, y que algunas de las decisiones tomadas no te llevan hacia donde pensabas.

Sucede que a veces nos equivocamos, porque somos humanos.

Será el momento de detenerse y meditar, pensar qué tenemos que mejorar, o cambiar de forma absoluta. Porque si sigues haciendo lo mismo obtendrás el mismo resultado, si haces lo de siempre, pasará lo de siempre.

Tal vez sea necesario rediseñarlo todo, o solamente una parte.

Pero no lo estás intentando, lo estás haciendo.