martes, 4 de junio de 2013

La Física, la Psicología, la Medicina y las personas.


Envidia de la física.


Cuando dos cuerpos están cercanos, el de menor masa es atraído por el más grande (hablo de física). Cómo la Tierra es mucho más grande nuestros cuerpos siempre se dirigen a la tierra.  A eso lo llamamos caer (sido hablando de física). Es una de las leyes inexorables de la física. Siempre se cumple.

La psicología y otras ciencias relacionadas con el ser humano tienen envidia de la física, y siguen queriendo hacer leyes inexorables o al menos que se cumplan en el mayor número de casos posibles, para acercarse a la física (ahora hablo de ciencias).

Es necesario para que podamos hablar de una ciencia. Por eso se hacen experimentos, buscando demostrar hipótesis cuyo cumplimiento determine la aplicabilidad de la ley a la mayoría de los seres humanos.

Esto es necesario porque de lo contrario no podríamos tratar a las personas, no podríamos mejorar la vida de los demás.

En el caso de la Medicina es también muy importante, porque de lo contrario no se podrían tratar las enfermedades.

Una cosa son, sin embargo las investigaciones, y otra muy distinta el trato con las personas. En el caso de los psicólogos el trato con las personas, individuales y diferentes, es fundamental, y es inconcebible la práctica de la Psicología sin atender a lo que cada persona tiene de especial.

En la Medicina la situación es distinta. Tratan con pacientes y en ocasiones solo con enfermedades. Tal vez sea difícil plantearlo de otra manera, porque como he dicho, la medicina no es una ciencia exacta, y a veces falla. Una implicación excesiva de los médicos con sus pacientes podría perjudicar su propia salud mental.

Pero la palabra a destacar es "excesiva".

Los pacientes son personas, y los médicos de familia lo saben bien. Ellos tratan con el paciente que viene a verlos, y saben qué necesita cada uno.

Los médicos de hospital no entran a valorar a las personas. Tienen en sus manos enfermedades, y en ocasiones distinguen así a sus pacientes.

En su libro “La Ciencia de la Salud”, el cardiólogo Valentín Fuster examinó el aspecto humano del trato médico-paciente. Explicaba que las personas mejoran mucho más rápidamente cuando su médico entra en la relación personal y apoya a ese paciente como persona. El apoyo positivo es determinante en la mejoría de las personas.

A veces preguntar a los pacientes más allá de los síntomas tal vez hiciera ver cosas diferentes. Algunos pacientes quieren mimos, otros quieren que se les diga que van mejor, otros quieren salir del hospital cuanto antes, y seguramente mejorarán más rápido en su casa.

Tal vez no tengan mucho tiempo que dedicar a cada paciente, y tal vez lo que prime ahora sean criterios económicos. Pero no podemos olvidar que cada persona es distinta, se comporta de forma distinta, vive de forma distinta, enferma de forma distinta y sana de forma distinta.

Hoy la entrada es más corta, porque la escribo desde un hospital, como acompañante. Seguro que el próximo día es más extensa. Seguro porque mi padre siempre se recupera, primero mentalmente, y luego físicamente. Alguna vez extravía la sonrisa, pero nunca la pierde.