lunes, 10 de diciembre de 2012

Planificando.


 En entradas pasadas vimos que para alcanzar un objetivo era en primer lugar necesario tomar una decisión. (En algunas palabras podéis ver un enlace para que sea más fácil enlazar, por ejemlo en la palabra entradas del principio de este párrafo podéis enlazar con todas las entradas dedicadas a la planificación, incluida ésta).

Las decisiones pueden ser racionales, aunque a veces no lo sean. En las metas vitales, en aquello que queramos alcanzar, las decisiones deben ser racionales, meditadas.

Hay que responder a una serie de preguntas: qué quiero, por qué lo quiero, a qué tengo que renunciar para alcanzar mi objetivo, qué obstáculos existen, cómo voy a lograrlo.

Una forma de tomar una decisión en cuanto al objetivo es poner en una columna aquello que me resultará positivo (es decir los beneficios, incluyendo aquí los beneficios emocionales como por ejemplo sentirse bien) y puntuarlos, y en otra columna aquello que me implicará un coste (económico, de tiempo, de relación con los demás, de esfuerzo) y puntuarlos.

Seguro que este método lo habíais oído antes. El mayor efecto que produce es que al escribir las ideas tenemos que dedicarlas un tiempo mayor de reflexión, tenemos que verbalizarlas, y por otro lado verlas escritas las hace más claras, y a veces las resta emociones.

Después, recordemos, es conveniente controlar el tiempo, organizarlo.

Y por fin llega el momento de planificar, de organizar, y de empezar a andar..

En general, intento cumplir lo que prometo. Y me quedaba por proporcionaros una herramienta de planificación. La que yo uso, por ejemplo.

La podéis encontrar aquí: Herramienta de planificación

Vamos a repasarla. En primer lugar hay una tabla de objetivos vitales.

En la columna de la izquierda están las grandes áreas vitales. Las que se tienen como las más importantes, que no tienen por qué ser las vuestras. La segunda de las columnas dice: calificación, es decir, en qué situación se encuentra. La puntuación se suele poner de 0 a diez, pero puede ser de 0 a cien si os gusta más.

En la tercera columna, VISIÓN, hay que anotar cómo queremos que sea la vida en esa área. Cuál es nuestro ideal, el máximo al que queremos aspirar.

En la siguiente columna, OBJETIVOS, hay que escribir las metas materiales que queremos alcanzar dentro de esa área vital.

En la siguiente columna se irán escribiendo los conocimientos y habilidades que necesitaré para alcanzar cada uno de los objetivos que me he marcado.

Y en las dos últimas columnas anotaremos las acciones concretas que necesitamos realizar.

Por ejemplo. En el Área de SALUD, mi visión es estar sano, sentirme bien, activo; levantarme por la mañana y respirar tranquilo.

Los objetivos son mantenerme en un peso razonable (unos 83 – 84 kilos, aunque las tablas de salud digan que para mi altura el peso ideal es 79 kilos) y tener una seguridad razonable de que mi salud está bien.

Los conocimientos que necesito son cómo hacer dietas saludables, qué deportes puedo hacer acordes con mi edad y condición física, para el objetivo del peso; y a qué médicos debo visitar para que me hagan los chequeos médicos necesarios para conocer mi estado de salud real.

Las acciones son iniciar y mantener la dieta adecuada, quizá con la guía de un nutricionista (o mejor aún con la guía del libro ¡Soy más lista que el hambre! de mi amiga  Eva  Navarro), actividad que iniciaré en enero, después del fin del mundo si es que no me hace falta la grasa que laboriosamente he acumulado para superar tan alarmante trance. Después de todo no me sobran nada más que cinco o seis kilos.

También iniciar el deporte que mejor me vaya, mantener un número adecuado de sesiones semanales y divertirme practicándolo. Como os he contado en otra ocasión, camino poco más de una hora casi todos los días.

En tercer lugar acudir a las revisiones médicas pautadas, y hacerme análisis de sangre a pesar de mi aversión a las agujas, y a otras pruebas que me he de hacer dada mi edad, sexo y condición.

Pasemos a la segunda tabla, La tabla de planificación.

Es una herramienta, algo que cada uno puede  cambiar según sus necesidades.

Si os fijáis, la tabla se hace para cada subobjetivo dentro del objetivo general. Por ejemplo en el caso de antes, si el objetivo era sentirme físicamente bien, los subobjetivos eran hacer dieta y hacer ejercicio.

Cada uno de esos subobjetivos se puede descomponer en tareas o necesidades, como elaborar menús semanales para la dieta o adquirir material para el deporte elegido, o aprender a ejecutar mejor ese deporte. Si lo requiere la tarea, anotaremos los conocimientos necesarios para llevarla a cabo, y si los tenemos ya o no.

Por último pondremos plazos de acción. Si son acciones periódicas las descompondremos en etapas de avance si es necesario y marcaremos plazos para alcanzar cada una de las pequeñas metas marcadas.

Y, ¿la última columna? Puede ser para muchas cosas. Yo la utilizo par anotar si las acciones son o no continuas, si son importantes, o las recompensas que me daré para cada meta alcanzada.

La última tabla es la tabla de plazos, una tabla inversa respecto de la anterior, en la que se van anotando las tareas que hay que ir realizando en cada momento. La vida no es un tren en el que los vagones vayan siempre uno detrás de otro, es más bien una autopista de seis carriles en laque pueden circular muchos coches a la vez. Podemos hacer muchas tareas a la vez, como hacer dieta, y deporte, y análisis de sangre y todas esas cosas que nos hemos marcado.

La próxima semana hablaremos del cómo afrontar decisiones y retos, concretamente hablaré de desde dónde hay que iniciar el camino, de cuál es el primer cambio que hay que realizar (desde el interior).