martes, 2 de octubre de 2012

Solución de problemas


Para afrontar un problema,  para buscar su solución,  son necesarias o importantes dos competencias.

La primera contar con recursos mentales para organizar la búsqueda de soluciones y la ejecución de esa solución.
La segunda es la capacidad de reconocer el problema y de enfrentarse a él. Esa decir,  hace falta una aptitud que nos dará el conocimiento,  y una actitud, que nos permita enfrentarnos al problema sin bloquearnos y sin decaer.

La actitud ante los problemas determina la forma en que somos capaces de solucionarlos o de buscar alternativas en el caso en que no tengan solución.

Es conocido ese dicho acerca de los problemas: si tiene solución, para qué preocuparse; y si no tiene solución por qué preocuparse.

Bueno, la preocupación es propia del ser humano,  y denota deseo de anticipación a los problemas. Pero ese no es nuestro asunto hoy. Hoy el asunto es la ocupación.

De nada sirve dar vueltas a los problemas si no buscamos una solución o una alternativa.

Supongamos que tenemos un negocio, una tienda de ropa. Necesitamos contratar a un dependiente. Vienen dos personas, un chico con traje,  erguido, que mira de frente y cuyo currículum no incluye ventas, pero que nos asegura de palabra y actitud que dedicará el máximo esfuerzo a la tienda, a vender y a mantenerla en orden.

La segunda persona es una chica, bien vestida,  con la mirada en el suelo,  hablando bajo,  mirando su reloj. Tiene experiencia como dependiente. Cuando le preguntamos por su dedicación a la tienda nos dice que hará lo que pueda.

¿Con quién nos quedamos?

La diferencia es la actitud. La forma de afrontar los problemas.  En cada una de las facetas de la vida, la actitud es determinante, en mi opinión, de la posibilidad de éxito. Como en todos los caminos, no basta con planear la ruta, o con mirar el mapa, hay que ponerse a andar.

En primer lugar hay que identificar el problema real, para solucionarlo. Pero antes incluso de comenzar a buscar soluciones, hay que hacerse varias preguntas:

¿es importante de  verdad?

Solucionarlo, ¿mejorará mi vida (trabajo, estudio, relación…)?


Los pasos a seguir son:

         A.-       Descripción del problema, definirlo y formularlo, objetivamente.

         B.-       Valorar la intensidad de sentimientos asociados al problema.

         C.-       Determinar las características del problema: dónde, cuándo, cuantas veces, personas implicadas y sus acciones, qué sucede, porqué, qué hago yo, qué pienso, qué siento, dónde respondo, porqué respondo así...Se trata de buscar información sobre el problema, para comprenderlo en profundidad.

          D.-       Objetivos deseados, qué queremos.

          E.-       Redefinir el problema con una actitud positiva, describir los hechos sin ambigüedad.

          F.-       Buscar al menos tres soluciones.

          G.-       Valorar las soluciones en función de la dificultad y en función de sus consecuencias positivas o negativas.

          H.-       Seleccionar una solución y otra de reserva. Este es el momento de tomar decisiones, y confiar en que somos capaces de lograr el éxito.

          I.-         Elaborar planes de acción: Dónde, cuándo, lista de acciones, prever las dificultades. Es el momento de elaborar la planificación.

          J.-        Realizar el plan y evaluar.

Debemos darnos cuenta de que los problemas en la vida son normales, e inevitables. Sucederán sin duda, mayores o menores. Su solución pasa por confiar en que seremos capaces de superarlos, bien por resolverlos, bien por dejarlos pasar sin que nos afecten emocionalmente.

De nuevo recuerdo el mail del blog para que podáis preguntar dudas, si no queréis hacerlo en los comentarios, que están abiertos a todo el mundo: gabinete.sumar@gmail.com