miércoles, 19 de marzo de 2014

Resiliencia

Se llama resiliencia a la capacidad del ser humano para sobreponerse y superar situaciones adversas y periodos de dolor, fundamentalmente dolor emocional.

Hay muchas más definiciones, las podéis encontrar en la Wikipedia, bajo el epígrafe “resiliencia – Psicología”

Lo importante es que algunas personas son capaces de superar esas situaciones adversas y salir fortalecidas.

¿Qué tienen de distinto esas personas de las que se vienen abajo ante las dificultades y no son capaces de sobreponerse?

¿Qué capacidades, habilidades o conocimientos poseen?

Y lo que es aún más importante ¿Se puede aprender?

Comenzando por esta última pregunta, la respuesta es SÍ, se puede aprender y mejorar. De hecho, en el mercado hay un montón de libros y métodos para ello; he visto hasta un libro que se llama “Resiliencia en 30 minutos”.

También la Asociación Americana de Psicología (APA – American Psychological Association), tiene en su página Web, (click aquí ) una “guía” cuyo “propósito es ayudar a tomar su propio camino hacia la resiliencia” y que proporciona una muy interesante información, no sólo sobre qué es la resiliencia, sino qué factores personales ayudan a desarrollarla y como construirla.

Como he dicho antes, la resiliencia se puede aprender y mejorar, y tanto los adultos como los niños y los adolescentes. A estos últimos podemos ayudarles en este camino:

1.   Explicando que es importante hacer planes realistas, desafiantes, pero posibles. Y además seguirlos.

2.   Podemos influir en que tengan una visión positiva de sí mismos, informándoles de sus fortalezas, y advirtiéndoles de sus debilidades.

3.   Podemos mejorar sus capacidades de comunicación (y las nuestras) hablando con ellos, pero sobre todo escuchando lo que tengan que decir. Lo que tal vez para nosotros como adultos sea poco importante, para ellos puede ser “vital”.

4.   Ayudarles a mejorar en su capacidad de solucionar problemas, por ejemplo no resolviendo todos los que tengan, dejando que choquen con la realidad y se confundan.

5.   También apoyándoles en el momento en que tengan sentimientos encontrados o sufran emociones fuertes. Y ayudándoles a controlar impulsos racionalizando la situación.

En la misma página Web de antes, la APA ofrece para los adolescentes consejos para desarrollar la resiliencia (click aquí).

Quiero destacar algunos de esos consejos, que me parecen muy interesantes:

        1. “Reúnete”, que va unido a “exprésate” y a “ayuda a otros”. Tres consejos que tienen que ver con los demás, con el hecho de que somos seres sociales, con esa necesidad de “estar en el mundo con los demás”, de comunicarnos, de relacionarnos.

   2. “Crea una zona de tranquilidad” y “desconéctate”, relacionados con la necesidad de calma y relajación que acompaña a los tiempos modernos.

      3. “Pon las cosas en perspectiva”, y esto es importante, porque nada es siempre igual, las cosas cambian y se olvidan. Los malos momentos pasarán, y si quieres los buenos recuerdos persistirán.

Por último, una cuestión importante que recuerda la APA:


“Puedes aprender la resiliencia. Sin embargo, el solo hecho de aprenderla no significa que no te sentirás estresado ni ansioso. Puede haber momentos en los que no estés feliz, y eso está bien. La resiliencia es un camino y cada persona se tomará su propio tiempo para recorrerlo. Puedes beneficiarte con algunos de los consejos anteriores para desarrollar la resiliencia, mientras que algunos de tus amigos pueden beneficiarse con otros. La resiliencia que aprendes durante muy malos momentos te será útil incluso una vez que éstos hayan terminado y es bueno contar con esta capacidad en todo momento. La resiliencia puede ayudarte a ser una de esas personas que salen a flote o tienen capacidad de recuperación.”