miércoles, 17 de julio de 2013

Empoderamiento



Esta palabra está en el Diccionario de la Real Academia, como acción y efecto de empoderar. Y empoderar es hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido.

Es un concepto que cada vez oigo más.

Se utiliza sobre todo en relación al intento de conseguir que personas que viven en zona o entornos desfavorecidos consigan gobernar su vida. También y especialmente se refiere a mujeres que necesita tomar el mando de su vida, en zonas en las que ser mujer es una desventaja en si misma.

Según la Wikipedia, El Diccionario Panhispánico de Dudas define "empoderar" como "conceder poder a un colectivo desfavorecido socio-económicamente para que mediante su autogestión mejore sus condiciones de vida". Este añade: "El verbo empoderar ya existía en español como variante desusada de apoderar.”

Pero esta palabra ha dado el salto hacia otros usos, cercanos al Coaching y a la Psicología. Empoderarse es tomar el mando de nuestra vida, también en entornos en los que deberíamos estar seguros.

Muchas personas dejan que otros guíen sus acciones, prefieren ser ovejas dentro de su zona de confort, y si acaso quejarse amargamente de lo más que les trata la vida.

Empoderarse es hacerse responsable de lo que nos pasa, cambiar la visión del mundo como el lugar del que todo procede hacia el lugar en el que vivimos, del que podemos obtener lo que necesitemos y en el que vivimos según queremos.

Cada persona tiene y vive en una situación distinta, y sin embargo en el transcurso de la vida pasamos por situaciones parecidas.

Cuando dos personas se encuentran ante una dificultad, uno puede pensar en lo malo que es el mundo trayéndole problemas, y se acurrucará esperando a que las cosas se solucionen, o alguien le dé la solución.

Otro puede encontrar en esa situación un reto en lugar de un problema, un motivo por el que buscar recursos dentro de sí mismo para superar ese obstáculo y convertirlo en un lugar de aprendizaje, o un motivo para cambiar el camino que venía siguiendo por otra más apetecible.

Podemos tomar el mando de nuestra vida, empoderarnos, llenarnos del poder de decidir sobre nosotros y sobre cómo queremos que nos afecten las desgracias una vez afrontada y aceptada la emoción inicial. Podemos ocuparnos.

O podemos escondernos bajo las etiquetas “no puedo”, “no sé”, “no me dejan”, “si tan solo tuviera…”, “si tan solo supiera…”

No valen para avanzar, solamente para resguardarnos de la responsabilidad.

Ahora tú decides.

¿Quieres avanzar, crecer, ser dueño de tu vida ocupándote de ella?

¿O vas a quedarte mirando por la ventana a que llegue tu salvación?