miércoles, 10 de julio de 2013

Emociones, razón y tiempo


El Coaching proporciona herramientas para mejorar el entendimiento de nuestro mundo interior.

Entre estas herramientas están las distinciones, que no son sino la comparación entre conceptos que parecen próximos, señalando las diferencias entre una posición que provoca disfunciones, molestias, dudas, quiebres en la terminología del Coaching, y otra más equilibrada.

Algunas de estas distinciones ya las he tratado antes (culpa – responsabilidad, ocuparse – preocuparse). Un buen libro para ver más distinciones es “No es lo mismo” escrito por Silvia Guarneri y Miriam Ortiz de Zárate.

También he hablado antes de la importancia de vivir en el presente, de sentir el momento actual, lo que se tiene. De dedicar toda la atención a lo que ahora pasa y dónde estamos ahora.

En muchas ocasiones les digo a las personas a las que acompaño en su crecimiento que el tiempo se escapa si no se emplea.

El tiempo es una línea continua que va desde el pasado hacia el futuro, pero nosotros solamente utilizamos un punto concreto, el ahora.

Por eso ahora voy a detenerme en una distinción sobre el momento presente, sobre vivir en el presente o vivir para el presente.

La distinción está incluida (aunque no con el título de distinción) en el Libro Emociones, Una Guía Interna”; y allí su autor, "Leslie Greenberg" distingue entre vivir en el presente como una forma de aprovechar cada momento disfrutándolo de vivir para el presente, de modo que no dedicamos ni un segundo en prever lo que pueda venir.

Vivir en el presente es ser consciente de estado de nuestros sentimientos, del momento. Por lo que sé se encuentra cerca la idea del concepto de Mindfullness. En este estado de sentir el presente y de estar en el presente, podemos ocuparnos también del futuro, de las consecuencias futuras de nuestras acciones, planificando, previendo y ocupándonos de nuestro futuro.

Vivir para el presente es estar solamente centrados en lo que podemos hacer, sentir, coger, amar, sufrir, sin ocuparse del futuro ni de las consecuencias que lo que hacemos ahora puedan tener. Vivir para el presente es arriesgarse en cada momento.

Las emociones, que son universales según Greenberg, nos permiten conectar el pasado con el futuro a través del presente. Permite sentir y recordar lo aprendido, permite prever cómo nos sentiremos en momentos del futuro, por ejemplo cuando hayamos conseguido nuestros objetivos, o estemos en los lugares que queremos visitar, o conozcamos a esa persona que queremos conocer; son “ensayos”.

De nuevo centrarse en un momento temporal único, sin atender a los demás, puede traer problemas. Si nos quedamos anclados en el pasado, en las emociones ya sentidas, nublaremos el presente con los recuerdos positivos, y perderemos ocasiones de aprender por las emociones negativas del pasado que nos cerrarán puertas en el futuro.

Si lo que hacemos es confundir el ensayo de la emoción, de la situación, con lo que VA a pasar, tal vez nos preocupemos por situaciones que no solamente no han pasado, sino que no van a pasar, y coloquemos en la cabeza de otros las emociones que solamente están en la nuestra, generando incomodidad, frustración o equívocos.

Greenberg propone integrar la emoción y la razón en su libro, siendo ambas imprescindibles para el ser humano. Y propone aceptar las emociones negativas como parte de nosotros, pues son parte del aprendizaje de nuestra vida.

Las emociones básicas son seis: alegría, sorpresa, enfado, miedo, asco y tristeza. Podemos decidir en qué emoción estar instalados con asiduidad, aunque todas surgirán con fuerza cuando menos lo esperemos. No creo que sea bueno intentar “controlarlas”, limitarlas. Surgirán y es bueno aceptar su existencia. Importa la forma en que las tratemos, e importa el tiempo en el que decidamos quedarnos instalados en esa emoción.

Tú ¿Cómo has decidido sentirte hoy?