miércoles, 3 de abril de 2013

Lecciones de Superación


La semana pasada he estado esquiando. Por eso no he incluido ninguna entrada en el Blog.

Hacía casi veinte años que no iba a esquiar porque en el año 1992 me rompí una rodilla. Lo intenté tres años después pero no fue bien, entonces tuve miedo.

Ahora he vuelto para superar ese miedo, y lo he conseguido. Tuve la ayuda de varios profesores de esquí que, con mucha paciencia, me reenseñaron a esquiar; y el apoyo de buenos amigos.

El resultado ha sido que me he probado que los miedos se pueden superar, incluso aquellos que parecen arraigados en la mente, en los recuerdos. La caída en la que me rompí la rodilla fue muy fuerte, y aún la recuerdo de modo especialmente vívido. Sin embargo he podido esquiar cuento he querido, con los límites de mi forma física solamente.

Durante los días que he estado en la montaña he visto a personas de muy diverso tipo. Niños que no tienen miedo y aprenden muy rápidamente. Personas que se caían y se levantaban para continuar. Otros se quedaban tumbados y desistían, al menos momentáneamente.

He visto a un hombre sin piernas, esquiar en una silla especial, y levantarse después de haberse caído.

He visto a una pequeña sin movilidad en los brazos, esquiar, subirse en los remontes de la estación de esquí y reírse mientras lo hacía.

He conocido a personas que han superado lesiones gravísimas, y que han continuado haciendo los deportes que más les gustaban.

Y todo esto me ha llevado a preguntarme ¿por qué algunas personas son capaces de levantarse y otras no?  ¿cuál es la diferencia?

Cuando conocemos a alguien capaz de seguir adelante a pesar de las dificultades con las que se ha encontrado, podemos aprender algunas lecciones: que la vida y los demás nos ofrecen oportunidades de aprender, que podemos superar cualquier adversidad.

La única diferencia entre unas personas y otras es que las que se levantan QUIEREN hacerlo, mientras que las que se quedan tumbadas, postradas, esperan a alguien que les ayude  a levantarse o que les escuche sus penas.

Quejarse es inútil en si mismo. Gasta energía y no ayuda a continuar. Y si una persona se queja demasiado será rechazado por quienes le rodean, si no hace nada por superar su situación.

Las personas que afrontan las dificultades como algo superable, cualquiera que sea la dificultad, son personas optimistas, con ganas de vivir, de aprender.

Siempre encontraremos a alguien en peor situación que nosotros, pero como dice una canción (no recuerdo el nombre): es triste que el único consuelo sea que todo podría ser peor, ese es el momento de cambiar.

Y siempre se puede cambiar, siempre se puede levantar la vista y comenzar a andar de nuevo, descubrir cosas nuevas, actividades nuevas, amistades nuevas.

Superarse no es volver a estar como antes, es mejorar, es encontrar nuevos caminos, es aprender de lo que nos hizo daño, es mirar de frente a la vida.

Si levantas la vista verás que ha personas capaces de seguir adelante. Y si alguien pudo hacerlo, tú puedes hacerlo.