miércoles, 19 de septiembre de 2012

Atención y concentración (I)

Atención y concentración:
        La RAE define atención como acción de atender, y Atender como, entre otras acepciones: Aplicar voluntariamente el entendimiento a un objeto espiritual o sensible, o bien, a lo que dice el profesor de turno.
        Y define concentración como atender o reflexionar profundamente.
 
        Normalmente entendemos que se presta atención a algo o alguien exterior, mientras que estamos concentrados cuando leemos o estudiamos por nuestra cuenta, “oyendo” nuestros propios pensamientos. Es decir, es el proceso a través del cuál seleccionamos un estímulo del ambiente e ignoramos los demás.
        Siempre estamos concentrados en algo, lo interesante es estar concentrado en aquello que nos es necesario.
 
        La memoria, la capacidad de recordar conocimientos o ideas (o caras, sitios, etc.) depende de la atención que se preste, de la motivación que se tenga y del refuerzo que se haga sobre este conocimiento.
        El mantenimiento de la atención durante reuniones, conferencias o clases es muy importante para el correcto aprovechamiento de las mismas.
 
        Podemos distinguir atención espontánea (aquella que se da fácilmente, sin esfuerzo, gracias a la existencia de motivación, emotividad o atracción por la materia), de la atención voluntaria en la que es necesario mantener el esfuerzo.
           Como todas las capacidades físicas y mentales la atención puede entrenarse.
 
        También mantener la concentración durante el estudio es importante para que este sea efectivo.
        El tiempo durante el que se puede mantener la atención o la concentración es variable con la persona. En cuanto a la atención durante las clases debe durar todo el tiempo de la misma (de unos 50 minutos a una hora). La concentración durante el estudio puede mantenerse durante horas, sin embargo es conveniente hacer sesiones de cincuenta minutos a una hora, puesto que la curva de rendimiento de las personas tiene la forma de una campana boca abajo. 
      
        Para averiguar la curva de rendimiento personal es necesario hacer una práctica de al menos una hora de duración. Lee un libro o un material que te interese. Con un reloj que marque el tiempo cada 15 minutos. Cada cuarto de hora anotar la página en que nos encontramos. Después se trata de recordar lo que se ha leído, con el mayor detalle posible. Comprueba en qué momento está la parte que mejor recuerdes comparando la página donde se encuentra y el momento temporal que le corresponde. Se hace mejor con alguien que ayude.
 
        Tanto en un sentido como en otro, la atención se mantiene mejor si existe una predisposición de la mente para estar aquí y ahora (no vagar por ensoñaciones o por pensamientos que nada tienen que ver con el estudio o con la clase). También mejora si se mantiene una actitud de apertura mental, evitando perjuicios o bloqueos (esto no es tan fácil para asignaturas que se atragantan).
        Es importante mantener la curiosidad sobre lo que se estudia, intentar relacionarlo con lo que sabemos, y querer saber más. También la motivación (según A. Tort los factores internos que dirigen, mantienen e impulsan la conducta) es importante, todos sabemos que se recuerdan mejor aquellos temas que nos interesan, los nombres de las personas que nos atraen, etc.
 
Motivarse para el estudio, descubriendo porqué es importante aprender una materia (aunque solamente sea por el interés en aprobar un examen) mejorará la atención y la concentración, y por ende la memoria.