lunes, 4 de mayo de 2015

Conferencia sobre Violencia de Género en Adolescentes

Conferencia sobre violencia de género en adolescentes.

El día 7 de mayo de 2015, a las 19:00, daré una conferencia sobre violencia de género en adolescentes en el Centro Cultural Buenavista, en la Avenida de los Toreros, número 5 de Madrid.

Pulsa aquí para encontrarlo en Google Maps:

Con esta conferencia, trato de concienciar sobre un problema que, a mi juicio, es cada vez mayor y más preocupante.

En un informe del Banco Mundial, en mayo de 2014, se advertía que el 30% de las mujeres han sufrido violencia física o sexual a manos de sus parejas.

En España, en un estudio publicado por El País en noviembre de 2014, se advertía que uno de cada cuatro jóvenes andaluces piensa que el lugar de la mujer está en su casa,  un  20% cree que la mujer es más débil que el hombre.

En otro informe, también publicado por El País, en enero de 2015, se indica que uno de cada 3 jóvenes españoles, de entre 15 y 29 años, considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias controlar los horarios de sus parejas, impedir que vean a sus familias o amistades, no permitirles que trabajen o estudien o decirles lo que pueden o no pueden hacer.

Con esta información parto en las conferencias sobre este tema, buscando describir qué es la violencia de género más allá de la violencia física, los juicios, prejuicios y creencias que se esconden detrás de la violencia de género, los efectos que tiene sobre acosadores y víctimas, las formas de detectarla tanto para sí, como para las adolescentes que tengamos a nuestro alrededor…

Pero sobre todo, de lo que la conferencia trata es sobre qué podemos hacer, para ayudar a otras personas, y, especialmente, qué puede hacer cada adolescente por sí misma.

Así que con esta entrada quiero invitaros a la conferencia de este jueves 7 de mayo.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Llegan las notas

Llegan las notas

La Semana Santa marca el final de la segunda evaluación académica.

Los alumnos de últimos cursos de primaria y los de secundaria  comienzan a ponerse nerviosos (algunos), ante la posibilidad de suspender el curso. Los padres comienzan a contratar profesores particulares si no lo han hecho antes.

Para los alumnos de bachillerato la situación puede ser más complicada. Porque suspender no sólo es negativo para sus intereses inmediatos. Una nota baja les puede apartar de la carrera que pretendan hacer en el futuro.

Actualmente (estamos en marzo de 2015) al acabar los dos cursos de bachillerato los jóvenes necesitan superar el examen de selectividad  para entrar en una carrera universitaria,y la nota de bachillerato cuenta en selectividad. 

Es ahora cuando necesitan mejorar su rendimiento, más allá de aprobar.

Necesitan aprender conceptos para obtener calificaciones, comprenderlos para que les sirvan en su futuro académico; pero también necesitan aprender a aprender.

A veces también necesitan aprender sobre sí mismos, reconocer sus puntos fuertes y aquella zonas de su persona que puedan mejorar (podríamos llamarlas debilidades).

El Coaching con adolescentes es un método relativamente rápido de alcanzar objetivos. No suele ser inmediato.

Permite que el adolescente se dé cuenta de lo que necesita. De lo que es capaz de hacer. De lo que no está haciendo para alcanzar sus metas. De cuáles son esas metas y de si son suyas o de sus padres, estableciendo entonces las suyas propias.

En el proceso se busca para qué hace o no hace. Es decir, qué quiere conseguir con su actitud.

Buscamos que la motivación para estudiar sea interior y no exterior.




En los procesos de Coaching con adolescentes, suelen pedirse, por los padres y por los propios adolescentes también, técnicas de estudio y de mejora del rendimiento (sobre estos temas traté en los primeros posts de este blog, puedes verlos a la derecha, desde septiembre de 2012, te invito a navegar por el Archivo del Blog)

Vale, hasta aquí lo fácil.

Ahora, ¿cuántos y cuántas  adolescentes suspenden porque en el examen se quedan en blanco?

La ansiedad ante los exámenes produce esos efectos. El adolescente no obtiene el resultado que le correspondería por el esfuerzo realizado simplemente porque está demasiado nervioso. La clave está en la palabra demasiado.

Se puede entrenar para calmar esa ansiedad de forma que los conocimientos fluyan mejor.

Por ejemplo mediante repeticiones imaginadas de los exámenes, mediante anclajes positivos, mediante técnicas de relajación o con una versión rápida de “toma  de tierra” o mediante autoinstrucciones.

Podéis emplear la información incluida en este blog, o en cualquier otro lugar de Internet (eso sí, recordad ser críticos siempre con la información de Internet).

También podéis apoyar a vuestros adolescentes con un profesional especializado. Estamos para eso.

Más información, como siempre, en www.gabinetesumar.com



miércoles, 14 de enero de 2015

Coaching y familia. Expresión de emociones escondidas

Las personas somos seres sociales, vivimos en comunidades, trabajamos en grupo. Pertenecemos, en definitiva a varios sistemas, esto es, conjuntos de personas interrelacionados.

Uno de esos sistemas es la familia.

Cuando se trabaja con adolescentes, como me sucede a menudo, la familia es uno de los aspectos más relevantes, puesto que buena parte de sus comportamientos, valores, juicios, creencias y motivaciones externas están en muchas ocasiones íntimamente relacionadas con su familia.

En cualquier sistema una de sus características es la forma de expresión de las emociones, y además las emociones propias del sistema, diferenciadas de las de sus miembros.

Es, para mí, especialmente importante la expresión de emociones en la familia, entre sus miembros y como sistema. La emocionalidad de la familia está siempre presente, y es cambiante en función de su entorno. Por ejemplo en un negocio familiar se expresan unas emociones que difieren de cuando esa misma familia está de vacaciones

Las emociones de la familia pueden ser distintas de las emociones personales de cada miembro, exactamente igual que en todos los sistemas. Además en las familias existen valores que se transfieren, valores que son comunes aunque no estén expresados.

Por último también son importantes las formas de comunicación de los miembros de la familia entre sí y en conjunto.

Y es que las emociones en la familia, y la expresión de las mismas pueden provocar en los adolescentes creencias incapacitantes sobre sí mismos.

La decepción de los padres porque el adolescente no sigue la carrera imaginada por ellos, o por no obtener las calificaciones que esperaban puede ser una causa, aunque parezca que no se dice abiertamente.  

Cuando comienzo un proceso de Coaching con adolescentes, mantengo al menos en el inicio una sesión con la familia para comprobar las relaciones existentes. A veces son necesarias más sesiones, especialmente cuando el adolescente manifiesta dependencia o creencias invalidantes fundadas en las relaciones familiares.

En las sesiones de Coaching familiar busco esas emociones para devolverlas, para hacerlas visibles. Busco también los valores y las creencias de la familia como sistema.

Me gusta pensar en las familias como equipos, de forma que cuando las emociones se hacen presentes y explícitas, igual que los valores y las creencias incapacitantes de ese equipo para el conjunto o para cada uno de sus miembros, resulta más fácil que se comuniquen de forma no violenta, que se comprendan posturas, y en definitiva que se trabaje para un objetivo común, que en el caso de las familias suele ser el bienestar de todos y en especial la capacitación de los hijos para que tomen las riendas de su propia vida.

Un juego que propongo en algunas sesiones familiares es que cada uno de los miembros de la familia coloquen en un tablero de ajedrez las piezas que quieran y en la forma que quieran, teniendo en cuenta solamente que cada pieza debe representar a un miembro de la familia o bien una persona allegada y presente en la familia para aquel que coloca las piezas. Después les pido que expliquen quien es cada pieza, y que hay detrás de las relaciones que se expresan por la posición de las piezas.

No está permitido interrumpir a ningún otro miembro de la familia. Y advierto que es preferible que no cambien ni las piezas ni sus posiciones en el tablero que ellos han dibujado, mientras escuchan a los demás.

Resulta sorprendente observar cómo se disponen esas piezas, cómo algunas “atacan” a otras, o como se han dispuesto par “defenderse”. También resulta ilustrador para la familia observar la presencia de piezas aparentemente ajenas a la familia, inesperadas.

A veces los adolescentes comprenden en este proceso motivaciones de los padres. Y otras veces son los padres los que descubren motivos, creencias y valores en sus hijos que no habían percibido antes.



martes, 11 de noviembre de 2014

Violencia de género, Bullying y educación

En las últimas semanas he leído lo que para mí han sido demasiadas noticias sobre violencia de género y sobre acoso escolar en los periódicos:

Hablando con conocidos y con profesionales de la educación, me decían que esto del acoso escolar era algo que siempre había sucedido, con una especie de visión pesimista sobre la especie humana. Parece que dijeran “siempre ha sido así, no podemos evitarlo”.

Del mismo modo al comentar el avance de posiciones machistas entre los jóvenes, de situaciones de permisividad en cuanto a violencia de género, se escudaban en “es lo que nos viene de fuera”, “no podemos hacer nada si las chicas lo aceptan”.

A mi no me sirven estas excusas. No puedo admitir que situaciones, que hacen daño a las personas, se mantengan sólo porque siempre han existido o porque no sepamos como afrontarlas.

La violencia de género está aumentando entre los jóvenes y adolescentes, en los colegios. Las chicas asumen que si un chico las controla es porque las “quiere”. Se confunde amor con posesión. Se asumen roles que pertenecen a principios del siglo pasado.

También aumentan los casos de acoso escolar, de Bullying.

Se ha demostrado que el acoso causa daños permanentes a las víctimas, llegando a producirse daños que conllevan incapacidad (ver aquí).

La inacción de los profesionales en los colegios en los que esto sucede es inaceptable.

Pero…¿qué podemos hacer?

Hay muchas posibilidades:

- Formar a niños y adolescentes en mediación para que actúen en casos de acoso escolar o en conflictos dentro del colegio.

- Formar a profesores, maestros, directores, jefes de estudios y cuidadores de colegios para que aprendan a detectar y a enfrentarse a estas situaciones.

- Cursos y conferencias en colegios para que los adolescentes detecten estas situaciones, tanto en sí mismos como en los demás, y comprendan el daño que producen.

- Informar a los chicos y chicas de los medios que dispone cada Administración frente a estos casos, sitios donde acudir, personas a quién denunciar (no se trata de chivarse, se trata de denunciar que alguien está haciendo daño a otra persona, y que otro alguien lo está consintiendo por inacción o por miedo).

- Informar y formar a los padres para que aprendan a detectar situaciones de acoso escolar en sus hijos o situaciones de violencia de género. Tanto si son víctimas como si son “matones”.

Educar. Podemos en definitiva educar en el respeto.

La educación trasciende a la escuela, y se desarrolla fundamentalmente en la familia.

Educar es fomentar valores, desde el ejemplo especialmente.

Para ayudar a niños y niñas es fundamental educar en el respeto. Respeto hacia los demás, hacia sus ideas, hacia su aspecto, su religión, su estado, su procedencia, su raza, su identidad sexual…

Y también respeto hacia uno mismo, porque si alguien no se respeta a sí mismo, no se hará respetar. Educación en lo que no deben permitir de otros niños o adolescentes, de cuales son las líneas que deben trazar. De qué hacer cuando alguien, quien sea, cruza esa línea y le agrede física o psicológicamente.

Y también es fundamental escuchar.

Lo que es importante para nuestros hijos, tal vez no nos parezca relevante a nosotros, PERO ES IMPORTANTE PARA ELLOS, y hay que escuchar lo que nos quieren decir. A veces nos están diciendo que algo pasa, pero no tenemos tiempo para escuchar “cosas de niños”. Y tal vez lo que nos cuentan es muy importante para ellos, y para su futuro.

Tal vez algunos de nosotros debamos también aprender a respetarnos y a respetar a los demás y a sus ideas, convicciones religiosas, identidad sexual, procedencia o aspecto.

Si has leído esto y te ha interesado, si tienes hijos, habla con ellos, y escúchales, educa sus valores, educa su respeto hacía los demás y hacia sí mismos.


Y tal vez así, esto que “siempre ha sucedido”, deje de suceder, porque la tradición, la costumbre, o el “siempre ha sido así”,  no pueden servir de excusa para permitir que siga sucediendo, para permitir que se siga haciendo daño a niños o jóvenes.

martes, 28 de octubre de 2014

Caoching en familia

He quedado con una persona para hablar sobre Coaching.

En la primera sesión (en realidad es la sesión cero) suelo quedar en un bar tranquilo que conozco, donde podremos tomar un café mientras hablamos. Hoy hablaremos de su hijo, que es quien será el coachee en este proceso.

Coachee y cliente no son lo mismo en Coaching, hay diferencias, como en este caso.

Cliente es quien me contrata para un proceso de Coaching, y Coachee es la persona que, junto con el Coach, es parte del proceso. A veces quien contrata y quien sigue el proceso no son la misma persona. Sucede en empresas y sucede en el coaching con adolescentes

Además, en los procesos con adolescentes hay que atender al entorno familiar, puesto que el o la adolescente está dentro de un sistema al que pertenece y con el que se relaciona de forma íntima.

Así que, aunque todavía no es consciente, la cliente también será coachee en algún momento.

Su hijo tiene 16 años y, según su madre, tiene problemas con los estudios.

En esta sesión inicial hablaremos sobre qué es el coaching, qué pueden esperar del proceso, hablaremos de confidencialidad y de compromiso; hablaremos de tiempo, del lugar en el que se desarrollará el proceso y de dinero.

Necesitaré una sesión de calibración con el adolescente, porque su voluntad de participar es indispensable.

El coachee tiene sus inquietudes, deseos, necesidades, sentimientos y proyectos.

Su madre puede tener inquietudes, deseos, necesidades, sentimientos y proyectos similares, o muy distintos.

Pero las necesidades que importan en el proceso son las del coachee, y así se lo hago saber a su madre.

Observando su postura, veo que está inclinada hacia delante,  las manos debajo de la mesa, la cabeza apunta hacia abajo de forma que tiene que levantar la ojos para mirarme.

Imitando su postura siento la sensación de temor, de "dolor" en el estómago. Decido no mantener el espejo de su postura por demasiado tiempo. A cambio pregunto qué le preocupa, qué quiere del proceso.

La ansiedad que acompaña a su miedo hace que rebote. Ella no quiere nada, está aquí por su hijo. Necesita que ordene su vida…la de su hijo.

Pero, como ya he apuntado antes, las familias son sistemas,  grupos de personas conectadas. Si comparamos la familia con una empresa, los niños serian algo así como el producto final. Los empresarios quieren controlar ese producto, pero en este caso el "producto" decide por sí mismo.

Lo que los padres quieren no siempre coincide con lo que quieren los hijos. Decidimos desde nuestra experiencia, olvidando que los Jóvenes habrán de obtener su propia experiencia.

Es importante entonces que los miembros de este sistema sean capaces de comunicarse Y de expresar sus emociones de forma no violenta.

Una sesión, al menos, de Coaching familiar es importante. Permitirá enmarcar las sesiones con el adolescente. Como herramienta suelo proponer técnicas de comunicación no violenta para que cada uno aprenda a decir lo que piensa, qué le preocupa, qué necesita siempre desde su “yo”, expresando hechos y emociones, pero no juicios sobre lo que cree que los demás quieren o por qué los demás hacen lo que hacen.

Algunas veces los padres piden finalmente algunas sesiones personales, para comprender lo que sucede dentro de su familia y para alcanzar sus propias metas.

Sospecho que será así en esta ocasión.



martes, 30 de septiembre de 2014

Capacidad de elección


En la última entrada, hablé de la violencia de géneroentre adolescentes, y de su cada vez mayor presencia entre nuestros jóvenes.
 
En una sesión de Coaching con J., hablando sobre ese tema dentro de una relación incipiente de pareja, me decía:
 
- No puedo hacer otra cosa, no tengo elección.
 
Nada más lejos de la realidad. Siempre se tiene elección, siempre podemos decidir que hacer. Lo que sucede en nuestro interior es que preferimos la comodidad, la zona de confort del “no puedo salir de aquí”. 
 
- ¿Seguro que no tienes elección? - Le pregunté - ¿No existe otra opción posible? ¿No hay otra situación en la que te gustaría encontrarte?
 
J. era adolescente en aquel momento, y le resultó difícil asimilar lo que le decía. Desde la perspectiva absolutista de los adolescentes, en muchas ocasiones se trata de un todo o nada, de posible o imposible.
 
Pero repito, siempre se puede elegir, incluso en situaciones de aparente obligación. El asunto es si quieres cambiar, es decir, si tu elección es cambiar y salir de tu zona de confort, asumiendo así la incomodidad o los retos que derivan de tu decisión.
 
El asunto es que valoras más a la hora de tomar una decisión, es decir, para qué te mantienes en la misma situación.
 
La actuación de cada persona es propia suya, y nadie puede robarle su libertad interior, aunque ciertamente, la seguridad es un factor de elección.
 
En el libro “El hombre en busca de sentido”, su autor, Viktor Frankl, aborda esta cuestión desde una óptica especial, la de un prisionero en un campo de concentración. Teniendo en cuenta que el libro de basa en sus experiencias allí, sus reflexiones acerca de la capacidad de elección, y de la libertad individual, tienen una gran relevancia.
 
Incluso en esa situación, en las condiciones de vida en las que se vio sumergido, mantuvo la convicción de que podía elegir.
 
Una de sus reflexiones es la necesidad de tener metas, objetivos vitales (que pueden ser cambiantes). Y así, dice:
 
“Lo que el hombre no necesita es vivir sin tensiones, sino esforzarse y luchar por una meta que le merezca la pena.”
 
Si te encuentras dentro de una relación en la que la otra parte quiere imponer su orden, sus ideas, sus decisiones; en la que la otra parte te menosprecia, y te agrede psicológicamente, aunque sea sutilmente, o con “bromas”; tú puedes elegir salir de la relación, cambiar. Es especialmente importante detectar las señales que emite una persona que quiere controlar al otro.
 
Recuerda que tú puedes cambiar: de lugar, de pareja, de pensamiento.
 
Tu zona de control es tu propia persona. Pero no puedes obligar a nadie a cambiar. Los demás solo cambiarán si quieren, y cuando alguien quiere dominar a su pareja, solamente lo consigue su pareja lo permite.
 
Con la violencia de género, sal antes de entrar.
 
Recuerda el número de atención a la violencia de género 016.
 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Adolescentes, violencia de género y Coaching

En mi trabajo con adolescentes, tanto en procesos de Coaching como en otro tipo de intervenciones, he comprobado que se ha extendido una  creciente aceptación de la violencia de género entre los jóvenes.

En el caso de las chicas esa aceptación les lleva a consentir primero que sus parejas tomen el control de sus vidas, y después agresiones físicas o psicológicas por parte de sus parejas.

Podríamos definir violencia de género como aquella ejercida contra cualquier persona, basada en el género de la víctima, habitualmente por un varón hacia una mujer.

No asunto aquí de discusión si debería considerarse también violencia de género la ejercida por una mujer hacia un varón, o la ejercida dentro de parejas homosexuales, lo que sigue sirve también en esos casos.

En este ámbito, cuando hablamos de violencia, incluimos tanto la física, en cualquier grado, como la psicológica, más sutil, pero de efectos igualmente devastadores, puesto que supone en ocasiones la pérdida de control de la persona sobre su vida, la pérdida de autoestima, la aceptación de esa violencia como algo legítimo, llegando la víctima a autoinculparse de la violencia que sufre.

Llegados a esa situación, en necesaria la intervención de psicólogos clínicos o psiquiatras, después de la propia de los actores sociales para apartar al agresor de la víctima, y proveerla de seguridad.

Antes de eso, también podemos intervenir, desde el Coaching, especialmente en adolescentes en la prevención de la violencia de género. Y la intervención puede ser tanto para chicas, como para chicos, si nos centramos en la violencia de género entendida desde el varón hacia la mujer, aunque también vale para cualquier persona, dentro de su relación de pareja.

¿Cómo actuamos?

En primer lugar es necesario “darse cuenta”, ser conscientes de la relación en la que se está entrando.

En la Comunidad de Madrid, han elaborado un programa llamado “No te Cortes” (pincha aquí para verlo) cuyo objetivo es dotar a las chicas de herramientas para detectar situaciones de violencia de género en sus inicios y actuar en consecuencia.

En este programa tienen instrumentos para averiguar si te encuentras dentro de una relación de control o de violencia. También los varones pueden comprobar si se están convirtiendo en controladores.

El objetivo de un proceso de este tipo es generar conciencia en cada persona de lo que la violencia de género supone, de los efectos negativos que genera en quién la sufre y en quién la ejerce.

También permite mejorar las habilidades sociales de los adolescentes, especialmente en su comunicación con los demás.

Objetivos concretos con los chicos son fomentar la empatía y el rechazo de la violencia comenzando por la comunicación, enseñar y fomentar la Comunicación no Violenta como forma principal de relación con los demás y en especial con sus parejas y demostrar que una alta autoestima no conlleva una actitud violenta. Ser conscientes de lo que hacen y para qué lo hacen en definitiva.

Con las chicas, además de los objetivos anteriores, debe centrarse el proceso en ayudarles a tomar el control de su vida, para que la dirijan por sí mismas, en “empoderarlas”.

El foco estará en localizar sus recursos, sus puntos fuertes y sus áreas de mejora, en que tomen conciencia de sí mismas, se quién quieren llegar a ser.

También en mostrar las primeras señales de violencia o de búsqueda de control de sus parejas, para que sean capaces de alejarse de quien pueda ejercer violencia sobre ellas.

Desde la visión del Coaching cada persona, dentro de su edad, es completa y capaz, por lo que puede encontrar dentro de sí las razones para al cambio de actitud, también respecto de la violencia de género. Por eso esta intervención es posible tanto en el marco de las instituciones educativas (colegios o institutos) como de forma personal con cada adolescente.

Desde la Psicología, complementariamente, podemos mostrar medios de afrontamiento, habilidades sociales, técnicas de solución de problemas y de reestructuración cognitiva, técnicas de relajación y todas aquellas que cada adolescente requiera es especial. 

Podéis encontrar más información en  www.gabinetesumar.com