miércoles, 4 de diciembre de 2013

Fingir para convencerse uno mismo.


Cuando se repite mucho una palabra, una frase, termina por convertirse en realidad. Sucede mucho con los niños, a los que a veces repetimos frases para corregirlos, y al final se convierten en aquellos que les decimos que son.

También pasa con los adultos, especialmente en las palabras que nos dirigimos a nosotros mismos. Se convierten en etiquetas o creencias aparentemente inamovibles.

Lo contrario también es cierto. Podemos fingir algo bueno, convencer a nuestro cerebro y a nuestro cuerpo de que ya estamos en el camino, o directamente en la meta. Podemos fingir, como buenos actores.

Es decir, una buena manera de acercarse a las metas es “hacer como si”

Hacer como si ya se tuviese el objetivo deseado o como si ya se fuese de la forma que se quiere ser’

Dentro de la grafología, se desarrolló hace mucho tiempo una técnica de  “grafoterapia” que consiste en “imitar” con la letra aquellos rasgos dela personalidad que nos gustaría tener. Por ejemplo, escribir la barra de la letra “t” siempre a la misma altura, más o menos hacia la mitad del palo (y aún mejor si está inclinada un poco hacia abajo), significa constancia, tenacidad. Entonces, si nos forzamos a escribir siempre igual la letra “t”, ganaremos constancia.

Según Amy Cuddy, cambiando el lenguaje corporal podemos moldear nuestra personalidad. Podéis encontrar una conferencia sobre este tema en TED:


Se trata de convencer al cerebro, a nuestro cuerpo, no a los demás. Lo explican muy bien en el siguiente enlace:

 

Ahora solo queda probároslo.