miércoles, 4 de septiembre de 2013

Vuelta de vacaciones

Esta semana he vuelto de vacaciones.

He estado descansando, quizá demasiado. Y ahora me cuesta retomar el pulso de mi actividad cotidiana.
 
Es muy conocido el llamado "síndrome postvacacional", que viene a ser un proceso de estrés que sufrimos después de las vacaciones, para adaptarnos de nuevo a las obligaciones laborales o escolares.
 
Se llama síndrome porque es un conjunto de síntomas, tanto físicos: cansancio generalizado, fatiga sin un exagerado esfuerzo previo, falta de sueño y apetito; como mentales: irritabilidad o nerviosismo, tristeza, falta de interés o dificultades de concentración.
 
Es un cuadro de estrés, resultado de afrontar una "nueva" situación respecto de la recientemente vivida, en la que debemos esforzarnos cuando en los días anteriores habíamos estado muy relajados.
 
Este tipo de "estrés" se complica cuando el tiempo de "parada" ha sido muy largo, o la parada demasiado intensa, respecto de la actividad normal.
 
Parece una contradicción, nos pasamos el año esperando las vacaciones para descansar de nuestro ritmo de vida, y al volver nos encontramos que el descanso nos produce ¿estrés?
 
Entonces, ¿qué debemos hacer?, ¿no descansar?
 
Evidentemente sí hay que descansar. El descanso es fundamental para que el cerebro y el resto del cuerpo se repongan. Tanto diariamente como de forma más extensa durante las vacaciones.
 
 
 
 
Sucede que cuando se para una máquina, después le cuesta más volver a comenzar, especialmente si ha estado completamente parada.
 
Por eso es recomendable mantener actividad física durante las vacaciones, mantener la mente despierta. El descanso viene por el cambio de actividad, por la desactivación de la rutina.
 
Ver lugares nuevos, leer libros, ver películas, practicar deportes y aprender nuevos deportes. Dormir un poco más, con regularidad.
 
Desde el principio de este blog he venido diciendo que es importante saber relajarse. En la lista de etiquetas de la derecha encontraréis algunas relacionadas con la relajación y cómo practicar.
 
La relajación es importante para poder mantener la actividad, pero como el Ying y el Yang, ambas son complementarias. Y si una es demasiado predominante, el sistema, la persona, dejará de ser eficiente.
 
Así que, para vencer ese estrés causado por el descanso excesivo, o por la dificultad de enfrentarse de nuevo a los retos cotidianos, lo mejor es precisamente actuar. Intentar ser fiel a un horario, practicar deporte (no en vano septiembre es uno de los meses estrella de los gimnasios), actuar "como si" concentrarse fuera sencillo (de este "como si", del fingimiento terapéutico, hablaré en una próxima entrada), obligarse.
 
Sin dejar de dedicar entre 15 y 20 minutos a relajarse.
 
Sin dejar de dormir adecuadamente, y recuerda que los ciclos de sueño duran aproximadamente 90 minutos, de modo que es preferible dormir 7 horas y media a ocho, y seis a casi siete. Al final de cada uno de esos ciclos el sueño llega casi hasta la vigilia, después de una fase REM, de modo que es más fácil despertarse.
 
Así que, para vencer al malvado síndrome postvacacional, simplemente, muévete.