miércoles, 11 de septiembre de 2013

Levantarse

Cuando se tienen proyectos, objetivos a largo plazo, metas o sueños,  es posible que encontremos por el camino obstáculos que no estaban previstos.
 
Hacemos un plan, preparamos el equipaje, vemos las dificultades del la carretera, estudiamos las subidas, las bajadas, el tiempo que tardaremos, las etapas. Todo previsto.
 
Y de repente hay una obra en la carretera, o se cae un árbol… algo cambia todo.
 
A veces las dificultades imprevistas nos tumban. 
 
Algunas personas se quedan después en el suelo, y no retoman su camino, no persiguen su sueño, ni ningún otro.
 
Algunas personas se vuelven a poner de pie, y dan un rodeo para evitar el árbol caído. Continúan con su sueño.
 
¿Cuál es la diferencia entre las dos personas? 
 
Yo diría que la actitud interior, la visión que tienen de si mismos, la visión que tienen de sus sueños. 
 
Por ejemplo, este fin de semana un deportista, Rafael Nadal, ha superado definitivamente un periodo de lesiones que parecía que le iba a impedir continuar con su carrera. Además, en el transcurso del partido en el que se enfrentaba al número uno del ránking ATP (Noval Djokovik) tuvo que superar distintas situaciones en las que las cosas no estaban saliendo como él quería.
 
Nadal dijo una serie de frases que resumen perfectamente lo que quiero decir aquí. 
 
“Siempre es especial jugar contra Novak, nadie me hace ir más al límite que él”  
 
"A lo único que aspiro es a no irme de la pista con la sensación de que no he hecho todo lo posible para haber podido cambiar la situación".
 
"Claro que no disfruto cuando estoy perdiendo el segundo set o el comienzo del tercero y veo que se puede escapar un Abierto. Pero no estoy jugando mal, estoy perdiendo porque mi rival está jugando mejor. Pero estoy disfrutando buscando una solución e intentado generar opciones"
 
Las dificultades hacen más grande la victoria. No se hablaría tanto de el trofeo que consiguió el 9 de septiembre si hubiera sido fácil, sino hubiera venido de una lesión, si su contrincante hubiera sido más flojo.
 
Lo que Nadal dice, lo que yo entiendo que dice, es que incluso cuando encontramos dificultades, podemos vencerlas (no superarlas, vencerlas) buscando opciones dentro de lo que sabemos hacer, podemos ilusionarnos incluso en esos momentos en que parece que todo se tuerce. En el deporte suele ganar el que mejor ha jugado, no “el mejor”, gana el que más empuje tiene, el que más capacidad de reacción tiene, el que más cree que puede ganar.
 
A veces el obstáculo que encontramos puede ser superado, otras veces lo que hace es que debamos replantearnos el objetivo, porque tal vez a la luz de las nueva situación haya dejado de ser realista. La edad, las lesiones, los cambios en el mundo, pueden hacer que sea necesario cambiar el objetivo, e ilusionarse por un nuevo sueño. No pasa nada, es posible hacerlo sin perder nada de identidad.
 
Las personas podemos reconducir nuestra vida, cambiar el camino para encontrar otra meta, cambiar el camino para evitar el obstáculo, o superar el obstáculo directamente. Podemos levantarnos de cualquier error que hayamos cometido, podemos superar cualquier dificultad o adaptarnos a las nuevas circunstancias.
 
Las ciudades también pueden hacerlo, porque además las ciudades tienen una vida mucho más larga, y en el transcurso del tiempo pueden volver a retomar su sueño, si quieren.