martes, 2 de julio de 2013

Estar, ser


Estoy cansado.

Es tarde (las once y media de la noche) y hoy estoy cansado. Llevo unas cuantas semanas complicadas, levantándome pronto, acostándome tarde, trabajando por la mañana y haciendo un excelente e intensivo curso de coaching por la tarde; preparando la casa para una pequeña obra (lo suficiente para tener que desmontarlo todo), jugando a ratos con mi hijo, y haciendo muchas cosas más todas a la vez y de una en una.

Así que, estoy cansado. Ahora estoy cansado.

He leído que el cerebro es el órgano que más azúcar y oxígeno necesita para funcionar. No estoy seguro de que sea el que más necesite, pero sí de que necesita mucha energía para funcionar. Por eso en etapas de actividad mental intensa a veces nos encontramos cansados físicamente, agotados.

Pero todo esto no es más que una situación pasajera, momentánea. Por que la sensación de agotamiento terminará con una nueva mañana en la que me levantaré pronto (a las 5 y media), caminaré hasta mi trabajo, trabajaré, estudiaré, pensaré, leeré, moveré muebles y prepararé cajas de libros; buscaré información en Internet, jugaré con mi hijo...

En español ser y estar no significan lo mismo. Las palabras son muy importantes, ya lo he apuntado en este blog muchas veces. Y las palabras que nos dirigimos a nosotros mismos son muy importantes porque influyen en nuestra forma de pensar.

Por eso he comenzado esta entrada diciendo "estoy cansado", en lugar de decir "no soy capaz de moverme", por eso digo que "ahora estoy agotado", en lugar de decir "no puedo más".

Cuando digo de mí que soy algo, me estoy poniendo una etiqueta, lo que digo de mí es permanente, y lo predico como algo cierto e irrefutable. 

Puedo decir un hecho (soy europeo), puedo colocarme una etiqueta personal (soy sincero) o creer que hablo sobre un hecho cuando en realidad es una creencia sobre mi (soy gordo, soy pequeño); son juicios sobre nosotros que se van incrustando en la mente como una certeza. Pero excepto las leyes de la física (por ahora) todo es susceptible de cambio.

Cuando digo "estoy", hablo de temporalidad, de la situación actual. Es un modo de modificar la creencia que tenía instalada.

También cuando decimos "eres" estamos predicando una creencia sobre como "es" el otro,  sobre algo cierto de su personalidad. Si la otra persona es influenciable, nuesttas palabras pueden incrustarse en sus creencia. Pasa a menudo con los niños.

Por eso cuando vayáis a poneros una etiqueta, o cuando se la coloquéis  otro, que sea positiva.

Porque las frases que comienzan por  "estoy" indican eso, un estado, momentáneo y pasajero. Las frases que contienen el verbo "ser" indican algo que predicamos de nosotros de forma persistente.

No es lo mismo decir "estoy triste" que "soy triste", ni "estoy alegre" que "soy alegre". Prefiero dejar el verbo ser para aquellas cualidades o estados que me parecen positivos, de crecimiento, y utilizo el verbo estar para aquellas situaciones en las que me encuentro más bajo, para inmediatamente decir "pero...mañana volveré a estar en marcha".

Seguramente cuando leas esta entrada será por la mañana del día 3 de julio de 2013, si es que la lees desde Europa. Así que piensa: ¿Cómo quieres estar hoy?¿Qué quieres hacer? Porque eres la persona más importante de tu vida, y solamente cuando estás bien, cuando te sientes bien, puedes hacer cosas por los demás.

Si te gustó esta entrada (o cualquier otra de este blog) no dudes en compartirla con quien queras, o con aquellas personas a las que creas que le puede ser útil, y, si quieres deja un comentario diciendo cuando y desde dónde la has leído, y si te gustaría que hablase de algún asunto en particular. Ya sabes que este es un blog abierto.

Y ahora ¿qué vas a hacer hoy por ti?