martes, 9 de octubre de 2012

Cuerpo y mente

Solemos pensar que cuerpo y cerebro son partes diferentes de nuestra persona, que nada tiene que ver el cuerpo con la mente.

Sin embargo se ha encontrado que en distintas partes del cuerpo se almacenan emociones.

Así en los trasplantes algunos científicos investigan si el receptor adquiere emociones y apetitos del donante, por ejemplo el doctor Josep María Caralps, uno de los primeros en realizar trasplantes cardíacos en España (jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca del Hospital Quirón de Barcelona), considera que el corazón es más que una bomba que reparte la sangre, y en caso de ser trasplantado puede producirse una transmisión de recuerdos y sensaciones del donante al receptor. La memoria celular se está empezando a estudiar.

Lo cierto es que no debemos considerar el cuerpo como algo independiente de nuestra mente. Somos ambos a la vez. Las somatizaciones de enfermedades o trastornos mentales demuestran la interconexión entre cuerpo y mente. Después de todo el cerebro es un órgano más, o no.

El cerebro, como sabéis, se divide en dos hemisferios interconectados. En la mayoría de las personas en el hemisferio derecho se procesan las emociones y en el izquierdo se procesa racionalmente.

No voy a entrar en mecanismos neurofisiológicos o procesos cerebrales, ni en qué áreas del neocortex se encuentran relacionadas con que zonas del sistema límbico. Es una sola frase y ya nos hemos perdido todos. Hay muchos libros que pueden alimentar vuestro deseo de saber, Inteligencia Emocional de Daniel Goleman puede ser uno de ellos.

En lo que sí me quiero detener es en la coordinación hemisférica, la base del método que empleo en las intervenciones de entrenamiento. La búsqueda de una mayor integración de ambos hemisferios, del conjunto del cerebro. La coordinación de emociones y razón, de manera que la memoria resulte estimulada por la emoción, de forma que los propios motivadores vitales impulsen la disciplina y la continuidad en la consecución de objetivos. Las emociones, en sentido amplio, mejoran las capacidades cuando se coordinan con éstas, cuando emoción y razón actúan en el mismo sentido, apuntando al mismo objetivo.

Vamos a detenernos en un método para fomentar esa integración. No es mía, pero como me parece muy útil quiero proponéroslo.

Se llama BrainGym (gimnasia para el cerebro), y no tiene nada que ver con hacer sudokus o memorizar listas de la compra (aunque estos ejercicios también son buenos).

La base del BrainGym es el movimiento, un movimiento coordinado del cuerpo. Un buen libro para empezar es “BrainGym, Aprendizaje de todo el cerebro”, de Paul y Gail Dennison (http://goo.gl/REJnK)

Resulta algo complicado resumir un libro en la entrada de un blog. Pero sí puedo tratar de explicar una de sus bases.

La idea es movimiento a través de la línea central. Imaginaos un plano vertical que cruzara vuestro cuerpo por en medio, dividiéndolo en dos mitades, derecha e izquierda. Se realizan entonces ejercicios que cruzan la línea central.

Por ejemplo la “marcha cruzada” que en su versión más sencilla consiste en mover pierna derecha con brazo izquierdo cruzando ambos esa línea central imaginaria.

Otro ejercicio sencillo es el que los autores llaman “doble garabato”, que consiste simplemente en dibujar simultáneamente con la mano izquierda y la derecha, reflejando una en la otra. No importa si los dibujos tienen o no sentido, la idea es movilizar simultáneamente los dos brazos, forzando a los dos hemisferios a trabajar coordinados.

En el libro se explican más ejercicios sencillos, y existen más libros sobre el tema. Si alguno de vosotros quiere más explicaciones, ya sabéis, haced un comentario o enviad un mensaje al correo del blog: gabinete.sumar@gmail.com